No es lo mismo MIRAR que observar. Mientras al mirar no se le agreguen la atención, la toma de conciencia, la intervención de la inteligencia y la concentración, no se estará observando... Para que la observación se convierta en una costumbre, aún inconsciente, es necesario ayudar mediante incentivación y guías constantes, que tanto pueden ser ocasionales como metódicas. La identificación de sucesos, datos o informaciones obtenidos a través de los sentidos y las sensaciones, conducirán a la valoración de la observación como medio para percibir diferentes mensajes, ya sean propios o del contexto que nos rodea. Para que la percepción sea más rica, será conveniente expresar lo observado. De esta manera el sujeto incorporará a su inteligencia y a su memoria; lo vivirá. Además, la multiplicidad de percepciones captadas de la realidad, más el aporte de su sensibilidad e imaginación, harán que su expresión sea integral y única; que en ella se incluyan lo corporal, sensitivo, emocional, rítmico, estético y verbal o sonoro.