Alguna vez en un bosque vivió escondido un hombre.
A quien le gustaba nadar en un lago. Enfrente había un gran castillo donde vivía una princesa llamada Ave, a quien el admiraba y de quien estaba enamorado.
Ella, un día de los tantos que salía al balcón a escuchar el trinar de los pájaros, se asomó, tropezó y cayó al agua. Él, al ver la situación atinó a socorrerla, y como debía ser auxiliada lo más rápido posible y el lugar más cercano era su casa, la llevó para curarla.
En unos días ella reaccionó y al despertar no recordaba nada, perdió la memoria. Él le cuenta entonces lo sucedido y ella le agradece por su atención y amabilidad.
Ella pregunta por la persona que la trajo, y como se había marchado, manda a los guardias a buscarlo. Los custodios encuentran al hombre y se asombran por su aspecto, y a la vez piensan que se hacía realidad el mito del pueblo que decía que en el bosque existía un monstruo de dos cabezas.
Horrorizados huyen y le cuentan inmediatamente a la princesa, a lo que ella responde: tráiganlo igual y hagamos un banquete en su honor, porque él me ha salvado la vida y “lo más bello es invisible a los ojos”
Moraleja: “Lo esencial es invisible a los ojos” es una frase autoría del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. Significa que el verdadero valor de las cosas no siempre es evidente. La frase aparece en El principito, narración breve sobre la importancia del amor y la amistad.